[ENTREVISTA] Claudio Agostini: “No soy padre de la Reforma Tributaria”

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[ENTREVISTA] Claudio Agostini: “No soy padre de la Reforma Tributaria”

Claudio Agostini

Publicado en Revista Qué Pasa, el 5 de junio de 2014

 

El nombre del economista Claudio Agostini (47) ha sido uno de los más mencionados a la hora de citar el respaldo para el punto que ha sido marcado como más complejo en el debate de la reforma tributaria: la eliminación del Fondo de Utilidades Tributarias, FUT. El académico de la universidad Adolfo Ibáñez hizo en 2012 el primer estudio que ahondaba en el fondo, junto a José Yáñez y Michel Jorratt, actual director del Servicio de Impuestos Internos y hombre clave en la propuesta actual de reforma. Y en abril de 2013, como uno de los integrantes del equipo programático de Claudio Orrego, estuvo al lado del candidato cuando éste anunció su propuesta económica, que por primera vez mencionaba el fin del FUT. En el equipo Agostini estaba junto a Alejandro Micco, quien luego se integró al comando de Michelle Bachelet y hoy es subsecretario de Hacienda.

Pese a esos vínculos, Agostini -quien fue nombrado hace un mes presidente de la Empresa Portuaria de Iquique- levanta una voz de alerta sobre el actual estado de la propuesta. Pese a que hace varios años viene planteando la necesidad de una reforma tributaria estructural, dice que, tal como está la propuesta, eliminar el FUT implica riesgos y perjudica la inversión, ya que no se compensa adecuadamente su cierre con mecanismos que ayuden a quienes han ocupado bien ese instrumento en el pasado. Además, plantea su inquietud de que el Senado haga cambios que eliminen aspectos positivos de la iniciativa.

-¿Cuál es su opinión sobre la reforma tributaria tal como está en el Congreso?
-Como está ahora, tiene cosas buenas, cosas malas y un par de grandes ausentes.

-Suena raro, porque usted ha sido mencionado como uno de los padres de la reforma.
-Así ha salido en todos lados. Pero estoy cansado de que me atribuyan ser padre de la reforma. Para dejarlo claro, yo no soy el autor de la reforma tributaria e incluso tengo algunas discrepancias y aprensiones respecto a ella. No participé en ningún momento de nada, ni en el Ministerio de Hacienda ni en el comando de Bachelet. Me enteré de la reforma tributaria el día que la anunciaron y salió a la luz pública, igual que millones de chilenos.

-Sin embargo, usted es uno de los contados académicos que han estudiado y dimensionado el FUT, marcado como el “corazón” de la reforma. Y estuvo al lado de Claudio Orrego cuando en abril de 2013 él presentó su programa económico, en que por primera vez se propuso la eliminación del fondo…
-Sí, es cierto. ¿De qué cosas sí soy padre? De todos los papers y las columnas que he escrito sobre impuestos en los últimos 10 años. Y sí soy padre de la propuesta de reforma tributaria que hizo la candidatura de Claudio Orrego. Hasta ahí llego. Y de hecho, el día que Claudio perdió las primarias, yo ese día volví 100% a mis cuarteles académicos, y no tuve nunca más ninguna participación en nada.

-Pero en la propuesta de Orrego una de las cosas que llamaron la atención y que fue recogida por Bachelet fue la eliminación del FUT. ¿Eso está en la reforma actual recogido tal como estaba planteado?
-Hay diferencias. Cuando uno mira un sistema tributario, uno mira un paquete de medidas. Es muy complicado analizar una sola sin considerar las otras. Y la propuesta que hicimos desde la candidatura de Claudio tenía la eliminación del FUT, pero iba acompañada de dos cosas más: uno, de depreciación instantánea permanente para todas las empresas, y dos, una tasa libre de riesgo que se considera como gasto para todas las empresas que reinviertan sus utilidades y para las personas que ahorran. La idea de eso es generar incentivos al ahorro y a la inversión que te compensen el hecho de que hoy día financiarte con utilidades reinvertidas una vez que tú eliminas el FUT es más caro.

-O sea, se eliminaba el FUT, pero lo balanceaban con esas herramientas.
-Exactamente. Eso iba junto. Y la reforma hoy tiene la eliminación del FUT, pero no tiene estas otras dos cosas. No tiene una tasa libre de riesgo, y la depreciación instantánea es sólo por un año para todas las empresas, y se hace permanente para las empresas chicas. ¡Pero las empresas chicas no invierten! El 76% de la inversión en Chile la hacen las empresas grandes.

-¿Cómo se aborda esta idea de balance en la propuesta actual de reforma tributaria?
-Hoy día no se aborda. O sea, se aborda parcialmente, por el primer año, pero es todo lo que hay. Yo hubiera querido que, si es verdad que tomaron algo de lo mío, tomaran el paquete completo y no justo el pedazo que tiene más incertidumbre. Dado que hay ignorancia y aprensión respecto al efecto de eliminar el FUT, uno quisiera ponerle al lado algo de certeza, algo que sabemos que lo compensa bien y que funciona bien. Eso hoy día no está.

“LA FALTA DE ESTUDIOS ES UNA FALLA ESTRUCTURAL”
-¿Coincide con los expertos que han advertido que con la reforma hay un riesgo para la inversión? El ministro Alberto Arenas ha asegurado que eso no va a pasar.
-Tal como está diseñada, la reforma tiene efectos negativos en la inversión. Eso es un dato de la causa. Lo que no sabemos es la magnitud. Y yo creo que los dos extremos que salen en la discusión pública están equivocados: desde el ministro Arenas, que dice cero -porque no es cero, va a ser negativo-, hasta los extremos en el otro lado, que dicen que va a ser una debacle mundial.

-¿Pero no existen estudios sobre eso?
-Es muy difícil determinarlo, porque de lo que observamos hoy día como ahorro de las empresas, que es lo que está en el FUT, hay una parte que de verdad es ahorro de empresas y que están reinvirtiendo. Pero hay otra parte que es ahorro de personas disfrazadas de empresas. Hay muchas de ésas. Hay otras que tienen muchos recursos reinvertidos en el exterior, y que después tú les pierdes la pista. En el peor de los casos, es consumo que se sacó fuera de Chile, se gastó, y ese FUT ahora no existe, y nunca va a pagar. Pero hay empresas de verdad que usan el FUT bien, para reinvertir, y ése es el lado en el que uno se pone un poco más nervioso, porque obviamente les va a ser más caro financiarse con sus utilidades. Eso es alrededor de la mitad del FUT.

-¿Y se pueden calcular los efectos de la reforma?
-Calcular todo eso no es trivial. Pero no tenemos en Chile modelos para hacerlo. En EE.UU. hay dos modelos: uno que tiene el Urban Institute, que tiene un Tax Policy Center, y otro que tiene el Congressional Budget Office, que cuenta con un modelo que tiene todo el sistema tributario construido adentro. Y tienen una muestra representativa de contribuyentes personas y de contribuyentes empresas. Con ese modelo simulan todos los cambios, simultáneos, de a uno, de todo. En Chile ese modelo no existe. No lo tiene nadie construido y tampoco se puede alimentar con datos, incluso si alguien lo construyera, porque los datos los tiene Impuestos Internos. Construirlo sería un salto mayor en la discusión, eso sería una discusión de país desarrollado.

-¿No hubiera sido necesario generar estos datos antes de hacer los planteamientos de la reforma tributaria?
-Sí, hubiera sido útil, pero sería útil siempre, no sólo para esta reforma tributaria. La falta de estudios es una falla estructural. Y, para ser justos, si tú miras los cambios tributarios que ha tenido Chile en el último tiempo, por ejemplo, uno ve que en el gobierno de Piñera se hizo un cambio tributario incluyendo un crédito a la educación. ¿Dónde están los estudios que muestran los efectos de ese crédito de educación en menor recaudación, en impacto por decil de ingreso? No hay ninguno. Y hacia atrás hay otros que son más dramáticos. En el gobierno anterior de la presidenta Bachelet, cuando Andrés Velasco era ministro -alguien que hoy día está exigiendo estudios-, él hizo cambios tributarios para los cuales no hubo ningún estudio. Y uno sospecha que en algunos casos los estudios no hubieran dado ningún resultado bueno.

-¿Cómo cuáles?
-Por ejemplo, en ese gobierno algunas de las cosas que hoy día se están tratando de eliminar se aumentaron. En el artículo 14 bis, que es un vehículo de elusión enorme, los topes de venta y de capital se aumentaron el 2009. ¿Dónde están los estudios que muestran que era bueno aumentarlos? ¿Dónde están los estudios que dicen qué es lo que pasaba con la elusión al aumentarlo? No hubo ninguno. En esos mismos años hubo una reforma que aumentó cuánto se les devuelve del impuesto al diésel a los camioneros. ¿Dónde están los estudios que muestran los efectos que tenía en la contaminación, en la congestión, en la recaudación devolverles más impuesto a los camioneros? Tampoco. En Chile en todas las reformas tributarias nunca ha habido estudios.

“HOY NO SABEMOS MUCHO DEL FUT”
-¿Cuánto sabemos hoy del FUT?
-No sabemos mucho. Piensa que yo tuve la suerte de acceder a datos de Impuestos Internos gracias al consorcio CEP-Cieplan, y pude verlos por primera vez. Ahí uno logra tener una primera mirada general de en qué tipo de empresas está, de cuál es la magnitud, pero hay cosas que son muy difíciles de estimar y en las que todavía estamos a ciegas. Nosotros en ese estudio, por ejemplo, logramos tener una muy vaga idea de cuánta de la plata del FUT está fuera de Chile. Pero ésa es una gran interrogante en la que estamos muy a ciegas.

-¿Y el corazón de la reforma tributaria de Orrego era el FUT?
-Por supuesto que no era sólo el FUT. Y nosotros además en esa reforma dimos avances en lo que yo creo que es la dirección correcta, y en los que esta reforma es más tímida. Por ejemplo, propusimos eliminar la renta presunta de raíz. Esta reforma en eso es tímida: todavía la deja, la acota, y ahí uno tiene serias dudas de cuál es el efecto.

-¿Por qué?
-Porque hoy día en la renta presunta hay muchos usos malos, también es un mecanismo de elusión grande. Hay muchas rentas presuntas que son de mentira: son empresas de papel que se usan para pagar menos impuestos, y se usan profusamente. Ese número sí lo tenemos: 86% de las utilidades de empresas con renta presunta están en el 10% más rico de Chile. La reforma sólo genera incentivos a tener empresas de renta presunta más chicas. Hay que matarla de una vez, y esta reforma no se atrevió, aunque se atrevió a hacer algo mucho mayor, que es matar el FUT. Es inexplicable.

-Cuando presentaron el programa económico de Orrego había dos economistas. Uno era usted, y el otro era Alejandro Micco, el actual subsecretario de Hacienda. ¿Le ha podido hacer ver estas aprensiones?
-No, porque yo trabajé con Alejandro durante la campaña de Claudio, pero se acabó la campaña y yo volví a la academia. Él se integró al equipo de Bachelet y ahí separamos aguas completamente, porque yo tomé la decisión.

-¿Y qué le ha parecido hasta ahora el manejo que ha tenido el ministro de Hacienda?
-A mí en general no me ha gustado el debate. Me ha parecido muy ideológico, poco técnico, y en muchas apreciaciones poco serio de varios lados. Yo voy a conferencias internacionales sobre temas de impuestos y finanzas públicas todos los años, estoy acostumbrado al debate académico. Y cuando yo veo declaraciones de supuestos expertos tributarios acá en Chile, siempre digo que me encantaría que se pararan a decir eso mismo en una conferencia internacional, porque harían el ridículo.

-Esta semana se retomó el debate en el Senado. ¿Qué espera usted?
-Que no se dejen presionar por grupos de interés que van a hacerle hoyos a la reforma tributaria en la dirección equivocada. Lo vimos ya en la Cámara: se bajó el impuesto a los alcoholes por el lobby pisquero. Y en el Senado el lobby pisquero es aun mayor. Otra cosa es que la renta presunta, en vez de ir a cero, se vaya a agrandar; la exención a la construcción se va a volver a agrandar; el 14 bis no va a morir…

-Los dos primeros puntos que menciona ya fueron puestos sobre la mesa por senadores de la Nueva Mayoría.
-Por eso es mi aprensión. Son las cosas buenas de la reforma y las vamos a matar en el Senado. Ahora, el broche de oro sería que, además de eso, no avancemos en corregir en las que tenemos más incertidumbre: que no se extienda la depreciación instantánea a todas las empresas para siempre, por ejemplo. Puede salir una reforma tributaria peor si es que no hacemos las correcciones por el lado del ahorro e inversión y además no matamos lo que hay que matar. Mi temor es que por defender la muerte del FUT se ceda en las cosas buenas que tiene esta reforma. Y ya se ven signos en la dirección equivocada.