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[OPINIÓN] Discusión sobre pobreza en Chile

Fabián Duarte

Columna publicada en La Segunda por Fabián Duarte

El Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, el 17 de octubre, la Fundación para la Superación de la Pobreza, el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES) y la Fundación Colunga lanzaron el documento “Umbrales Sociales para Chile”, que reúne propuestas de políticas públicas y presenta diagnósticos sobre la pobreza y su erradicación.

Las candidaturas presidenciales participaron como invitados. Seis de los ocho representantes llegaron a debatir. La mitad no había leído el documento y la otra mitad al parecer sí lo había leído, pero traía propuestas generales, sin profundidad, sin detalle y con una evidente despreocupación.

La preparación estricta de los representantes en cada tema no es fundamental, que no se malinterprete. La queja es por la ausencia de una discusión más profunda, con evidencia, con propuestas concretas, y no lugares comunes. Eso es lo que se echa de menos. Discusiones que vayan al callo; que digan qué harán, cuánto cuesta, cómo lo implementarán. Que un tema tan relevante no se quede en el escritorio y en la discusión del café. Que se profundice, que se visualice.

En esta temática se inserta la propuesta “Umbrales Sociales”, recogiendo esta problemática y analizándola profundamente. El diagnóstico es claro: la pobreza se genera y persiste a partir de relaciones sociales de dependencia, asistencia, auxilio y exclusión, exacerbadas a través de las relaciones de los individuos con las instituciones del Estado. En otras palabras, el Estado no se ha hecho cargo de las grandes desigualdades presentes en su aparataje.

“Umbrales” da cuenta de varios factores que inciden en este tipo de relaciones: un excesivo centralismo político y administrativo; prácticas comunes que segregan a las personas en distintos ámbitos (como las escuelas, centros de salud o sus trabajos) y que violentan a las personas en situaciones precarias; un diseño institucional no inclusivo y políticas asistencialistas que estigmatizan y rotulan a las personas.

Debemos rechazar esta realidad. Es éticamente inaceptable que miles de chilenos e inmigrantes sigan sufriendo estas dinámicas, que no permiten que se desarrollen como seres humanos. Debemos modificar el paradigma actual de las políticas sociales y movernos hacia uno que invite y construya sociedad, forjando un futuro más justo.