[OPINIÓN] Elección escolar y selección de familias en Santiago de Chile

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[OPINIÓN] Elección escolar y selección de familias en Santiago de Chile

Por Modesto Gayo, Gabriel Otero y María Luisa Méndez

Publicado en Observatorio Desigualdades

Es amplia la literatura en sociología, y ciencias sociales en general, que ha demostrado que las características socioeconómicas de los estudiantes y la entrega de información sobre el rendimiento de las escuelas producen importantes efectos en las elecciones escolares que hacen las familias. Estas investigaciones han estado enfocadas a hacer una evaluación del llamado modelo de elección escolar. Sin embargo, son pocas las contribuciones que han atendido a las restricciones o complejidades de la elección misma. Sea ello legal o no, sabemos que las familias son electoras tanto como son elegidas. Efectivamente, los colegios hacen un amplio uso de criterios de admisión que operan como un filtro de los niños, y con ello las familias, postulantes.

En esta nota de investigación ofrecemos información producto de una investigación en curso que tiene como objetivo general entender de manera compleja el proceso de reproducción de clase en Chile, con particular énfasis en las clases altas o medias altas. En la transmisión de capitales involucrada en la reproducción de posiciones de clase, la elección escolar ha devenido una decisión clave. Conocedoras de ello, las familias invierten un gran esfuerzo en ubicar a sus hijos en los mejores colegios, de acuerdo a su conocimiento y disponibilidad económica.

Los datos analizados proceden de la encuesta del proyecto Fondecyt Regular Nº 1140136: “Clase media alta en Chile hoy: sobre las viejas y nuevas barreras, prácticas y costos de la reproducción de la posición de clase”, dirigido por la investigadora María Luisa Méndez. De hecho, el instrumento de encuesta se aplicó a dos muestras representativas de la Región Metropolitana (RM), generándose dos encuestas paralelas con el mismo instrumento de medición. Por un lado, realizamos una encuesta a la población de 18 años o más que reside en las cinco comunas con mayor nivel de ingresos promedio de la RM (Vitacura, Las Condes, Lo Barnechea, Providencia y la Reina), muestra que para estos efectos hemos definido como segmento socioeconómico alto (“Barrio alto” en la Tabla 1). Por otro lado, hicimos una encuesta a la población de 18 años o más de toda la Región Metropolitana (“Reg. Metrop” en la tabla 1). La primera muestra se compone de 400 personas, mientras que en la segunda son 800 personas.

Tal como se presenta en la Tabla 1, los colegios a los que accede la población socioeconómicamente más aventajada solicitan en promedio 5.9 requisitos, mientras que en el caso de los colegios a los que acude la población general de Santiago, tal número disminuye prácticamente a la mitad, 3,1. Para todos los requisitos de admisión, el porcentaje es mayor en el segmento socioeconómico alto, aunque con muchas diferencias en los ratios (Barrio alto/Reg. Metrop). En este caso los ratios evalúan la magnitud (por ejemplo, el doble o el triple) de que un requisito sea solicitado más en el “Barrio alto” en comparación con la población general de la Región Metropolitana. Un primer grupo de requisitos es muy común, en cuanto se trata de exigencias de tienden a ser solicitadas frecuentemente con independencia del segmento socioeconómico de referencia: la evaluación de educación preescolar, el certificado de notas del establecimiento anterior, las entrevistas con padres, el examen escrito y la participación del niño en una sesión de juego. Pese a su masificación, algunos de ellos aparecen mucho más extendidos en el segmento socioeconómico alto.

Tabla 1. Requisitos de admisión, según tipo de muestra (1 y 2 son porcentajes)

Un segundo grupo de requerimientos que se declara como parte del proceso de postulación a los colegios está permeado por obligaciones de índole religiosa. En este caso, se trata de: provenir de una familia cercana a la congregación religiosa a la que está vinculado el colegio, el certificado de matrimonio civil, ser descendiente de la comunidad asociada al colegio, el certificado de remuneraciones y certificado de bautismo y/o matrimonio eclesiástico. Dentro de este grupo, destacan las diferencias que se observan entre segmentos socioeconómicos en relación con los requisitos que buscan promover formas institucionalizadas de vínculo entre los padres del niño, especialmente orientados a la obligatoriedad del matrimonio por la iglesia. Así pues, es posible visibilizar requerimientos que permiten un mayor grado de distinción entre las familias postulantes, y que representan formas de selección que se orientan a perpetuar patrones de homofilia –es decir, preferencia por los iguales–  en las relaciones sociales del segmento socioeconómico más alto.

Un tercer grupo de requerimientos muestra diferencias importantes respecto de las formas de distinción del segmento socioeconómico alto. Los requisitos como cartas de recomendación y compra de acciones visibilizan formas de clausura y cierre del grupo que son bastante claras. Tal como se muestra en la Tabla 1, las razones dan cuenta de diferencias muy significativas, las cuales llegan a superar las ocho veces en la de compra de acciones. En suma, este tipo de obligaciones o barreras de entrada acentúan la necesidad de contar con un capital social exclusivo y los recursos económicos necesarios para pagar grandes cantidades de dinero en cuotas de incorporación, matrícula, y específicamente para formar parte de la administración financiera del colegio.

Una síntesis de las consideraciones previas se muestra en la Figura 1, en donde se comparan los ratios de las dos muestras de estudio en relación con cada uno de los requisitos, agregándose la información según el tipo de colegio al que acceden las familias. Como se ha señalado, los colegios “seleccionados” por la población más adinerada de la ciudad muestran diferencias importantes con aquellos en los que se matricula la población general. Esto ocurre más allá del tipo de colegio, aunque se acentúa notoriamente en los colegios subvencionados. Para ilustrar, en los colegios subvencionados del “Barrio alto” el requisito de ser descendiente de comunidad asociada al colegio es aproximadamente el triple en comparación con la población de la Región Metropolitana (H). En el caso de las cartas de recomendación es cerca del séxtuple (K). La única excepción clara se observa en el requisito de compra de acciones, donde el ratio entre la población del “Barrio alto” y la población general es extremadamente más alto en los colegios particulares privados (L).

En suma, los resultados sugieren que, más allá de la influencia de los capitales económico, social y cultural, la selección de los estudiantes y sus familias realizada por las instituciones educativas opera como un factor clave en la segregación que caracteriza al sistema educacional actual. De esta manera, contribuye a intensificar el encaje entre las elecciones familiar y escolar. En definitiva, ambas instituciones colaboran en la permanencia y transmisión de las posiciones de clase, proyectándose con toda probabilidad a reproducir la estructura social actual al Chile de las próximas generaciones ahora en formación.