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[PRENSA] La nueva economía

Daniel Hojman, Nueva Economía, La Tercera.

En la última década grupos de estudiantes de carreras de negocios en Estados Unidos, Chile, Francia, Inglaterra o Brasil han criticado la forma en que se les ha estado enseñando. A partir de eso nació CORE, una iniciativa internacional en la que se han involucrado académicos y universidades de distintos países. Un proyecto que tiene un capítulo importante en Santiago.

 

En noviembre del año 2008, con la crisis financiera ya desatada y los gobiernos de varios países tratando de evitar un colapso global de la economía, la reina Isabel de Inglaterra fue a la prestigiosa London School of Economics a inaugurar un edificio. En medio de la ceremonia y rodeada de académicos y autoridades de esa universidad, la monarca hizo la pregunta del millón (o de los miles de millones de dólares, euros y libras): “¿Por qué nadie vio venir la crisis?”, dijo al aire y luego le habló directamente a uno de los encargados de la escuela de administración: “¿Si estas cosas son tan grandes, cómo fue que se les pasó a todos?”. Nadie supo qué contestarle.

La recesión que se inició en esas semanas dejó mal parados a los economistas. Esos mismos que durante los últimos 30 años habían monopolizado los debates públicos amparados en sus modelos, sus papers académicos y sus cifras, no alertaron ni supieron explicar la crisis, ni siquiera cuando los síntomas ya se habían empezado a manifestar.

La gente, tal como la reina, puso los ojos en las universidades que habían formado a los inescrupulosos banqueros responsables del colapso y a los economistas que no habían querido ni ver ni denunciar las imbricadas prácticas del sistema financiero.

Un sector que se sintió particularmente afectado fue el de los propios estudiantes de negocios y administración que vieron cómo declinaba el prestigio de sus carreras, a la par que no encontraban en sus cursos respuestas a lo que ocurría. Como consecuencia, en los años posteriores a 2008 alumnos de distintas universidades del mundo comenzaron a movilizarse. En 2011, por ejemplo, 70 participantes del popular curso de Gregory Mankiw -autor de Principios de economía, libro ampliamente utilizado en ramos introductorios de la disciplina- en Harvard se retiraron de la sala porque consideraban que lo que ahí se estaba enseñando había contribuido a provocar la crisis. Un año después, un grupo de la Universidad de Manchester fundó Post Crash Economic Society, organización que promueve un cambio en la forma en que se enseña en su área. En Francia surgió PEPS-Économie con el mismo objetivo, y jóvenes de distintos países se reunieron en Tubingen, Alemania, tras lo que se creó Rethinking Economics, red en la que hoy participan alumnos y ex alumnos de los cinco continentes y que ha organizado 43 campañas en 15 países.

Chile no estuvo ajeno al fenómeno y las críticas al currículum empalmaron con las protestas de 2011. “Como en este país la economía no ha sido neutra en nuestra historia política reciente y algunos la asocian con pecados y otros con virtudes, nuestros estudiantes empezaron a pensar que los problemas nacionales se relacionaban precisamente con lo que ellos estaban aprendiendo en la sala”, explica el economista Daniel Hojman, hoy vicerrector de Gestión Institucional de la Universidad de Chile, que en ese momento tenía un pie en la Facultad de Economía y Negocios de esa institución (FEN) y otro en la Escuela de Gobierno de Harvard, por lo que siguió la discusión en ambas partes.

Más sexy
Para entender esta historia hay que tener en cuenta que en la mayoría de las escuelas de negocios del mundo en las últimas décadas ha dominado el pensamiento neoclásico y la disciplina se ha concentrado en una serie acotada de preguntas que aborda con mucha profundidad y rigor matemático. De este modo se volvió cada vez más especializada, pero perdió conexión con otras disciplinas. En general, en las principales escuelas todo esto se enseña en los cursos iniciales a través de textos de estudios ampliamente difundidos como Economía, del Nobel Paul Samuelson. “Desde los años 40 hay un cierto canon de la economía formal, que es herencia de lo que dejó Samuelson y que ha marcado a muchas generaciones. Todos los libros introductorios desde que él murió son en el fondo remakes y actualizaciones de ése. El problema es que muchos de los grandes temas contemporáneos como la desigualdad, sustentabilidad o los temas que permiten entender una crisis que los economistas no sólo no lograron prever sino que, es más, fijaron las reglas que permitieron que ocurriera, no están cubiertos en este canon. Entonces, un alumno mira y piensa: ‘Estoy estudiando esta carrera porque me interesan una serie de asuntos y resulta que ni el libro ni el currículum tienen nada que decir sobre ellos’”, explica Hojman.

“El problema”, agrega por su parte Óscar Landerretche, hoy presidente del directorio de Codelco, pero quien en esa época asumió como director de la Escuela de Economía y Administración de la U. de Chile y se embarcó en una reforma curricular, “es que estábamos educando sin toda la parte sexy y atractiva de la economía. Enseñábamos la parte más fome y la promesa era algo así como ‘si alguna vez haces un doctorado, te vamos a mostrar la parte más entretenida y real, porque por ahora es difícil’. Eso era algo que me pasaba a mí desde que yo estaba en pregrado”.

En ese contexto, a fines de 2012 se realizó en la FEN el primer Congreso de Estudiantes Latinoamericanos de Economía y para dar la charla magistral fue invitado Samuel Bowles, un conocido economista estadounidense que ya había estado conversando sobre la necesidad de reformar el currículum de la carrera con Hojman y Landerretche. Él tenía la idea de que había que crear un libro que “compitiera” a escala global con los tradicionales, y pensaba que era necesario involucrar a otros académicos e instituciones en ese trabajo. Los dos economistas chilenos fueron de los primeros en matricularse con la iniciativa y comenzaron a trabajar junto a Bowles.

Era un proyecto desafiante, porque tal como ha planteado The Washington Post, “el lenguaje que hablan los economistas es el lenguaje de las élites. Cambiar el currículum de la carrera puede impactar de manera muy fuerte la manera en que entendemos el mundo”. Además de eso, hay aspectos prácticos que sortear y es que en torno a los textos introductorios de esta disciplina existe una industria muy poderosa. “Llega la editorial y te dice a ti profesor o director de carrera: ‘Te tengo el libro, los Power Point para hacer la clase, los ejercicios, las respuestas, etc.’. ¿Quién va a querer cambiar la forma en que hace un curso ante eso? Hay toda una organización industrial profesional del statu quo, porque todo está prefabricado”, explica Landerretche, mientras Hojman agrega: “Entonces no había otra manera de cambiar que hacerlo a través de la acción colectiva y eso es lo bonito de este proyecto”.

Así nació el proyecto CORE (por sus siglas en inglés, Curriculum Open-access Ressources in Economics) que se volvió un esfuerzo colaborativo a nivel internacional que busca actualizar el currículum con los desarrollos que se han hecho en los últimos años y a la vez establecer más vínculos entre la economía y otras disciplinas. En el proceso de búsqueda de participantes fue clave el involucramiento de Wendy Carlin, una destacada académica de economía de la University College of London (UCL) que lideró el proyecto junto a Bowles y Margaret Stevens, de de Oxford. Carlin consiguió que su universidad lo asumiera como propio y le permitiera destinar casi completamente su jornada a gestionarlo. Ella, además, explica Hojman, insistió “en que el proyecto no se trataba de hacer una economía de izquierda, sino que de revelar lo que de verdad sabemos en la disciplina”.

Landerretche agrega: “Ella decía que íbamos a hacer un libro de economía correcta, no de izquierda. Un libro como si los últimos 30 años y la crisis de 2008 hubieran pasado. A veces los estudiantes que conocieron el proyecto criticaron que no era suficientemente radical y algunas fundaciones retiraron financiamiento por lo mismo. La respuesta de CORE es que no queremos economía ni ambientalista ni feminista ni ningún ista, sino una que se hace cargo de estos temas, pero no los asume como una bandera ideológica”.

Cinco años después de las primeras conversaciones que se dieron aquí en Chile, el resultado ya está a la vista: Se llama La economía (http://www.core-econ.org/) y es un texto de 22 capítulos en el que trabajaron voluntariamente 23 autores desde universidades en Nueva York, París, Oxford, Londres, Estambul, Bogotá o Santiago de Chile, como Hojman. El libro está disponible gratuitamente en internet desde septiembre para el que quiera revisarlo y cuenta con gráficos interactivos y videos de economistas estrella explicando conceptos, aunque por el momento sólo en inglés y francés (la versión en español debería estar lista a mediados de 2018).

La versión beta ya está operativa desde hace cerca de dos años y con ella se han enseñado cursos en la University College London, Sciences Po de París, Toulouse School of Economics, Humboldt University en Berlín, Columbia en Nueva York o la Universidad de Chile, entre varias otras. Aunque su difusión a nivel académico todavía es incipiente, en UCL que es donde más ha entrado, los estudiantes que han trabajado con estos contenidos consiguieron mejores resultados en los cursos posteriores que el resto.

El proyecto, que está permanentemente en revisión y aspira a ser más que un libro una plataforma de aprendizaje que se vaya expandiendo, ha sido bien recibido también en los medios. En las últimas semanas, Philip Aldrick escribió en el The Times de Londres que “CORE promete ser el mayor remezón desde la aparición desde que Economía, de Paul Samuelson, se convirtió en la norma para los libros introductorios en 1948”, John Cassidy dijo en The New Yorker que es un libro “moderno, exhaustivo” y consideró que su aparición es una buena noticia para los nuevos estudiantes y para cualquiera que quiera aprender sobre temas como la desigualdad, globalización o las formas más eficientes para abordar el cambio climático, y The Economist llamó a sus autores “un grupo de reformistas valientes” y dijo que hasta ahora los resultados en los lugares donde se está usando son prometedores.

En su introducción, el libro reconoce su deuda con Chile y menciona a Camila Cea, ex alumna de la FEN y secretaria ejecutiva de la FECh en el año 2011, quien tras titularse se fue a Londres a trabajar para CORE cuando la iniciativa daba sus primeros pasos. “Este proyecto me ha hecho creer otra vez que estudiar economía puede ayudarte a entender los desafíos económicos del mundo real y prepararte para confrontarlos”, aparece diciendo en el libro. Ahora, sólo queda por ver si otros estudiantes, académicos y universidades comparten su entusiasmo y qué resulta de eso.

The economy es un libro de introducción a la economía producido colaborativamente por profesores de distintos países agrupados en el proyecto CORE que busca actualizar la forma en que se enseña esta disciplina. El material está disponible gratuitamente online para estudiantes y público en general. Todavía no hay versión en español, pero debería estar lista a mediados de 2018. Más información en http://www.core-econ.org/