[REPORTAJE] Los chilenos confían poco en los demás y tienen menos amigos que hace 10 años

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[REPORTAJE] Los chilenos confían poco en los demás y tienen menos amigos que hace 10 años

Fuente: El Mercurio

Aunque hoy la confianza en otros es mayor que hace una década, el sondeo muestra que falta avanzar y fortalecer la cohesión en los barrios.

Algo desconfiados, viviendo a espaldas de sus vecinos y cada vez con menos amigos cercanos. El panorama que presenta este año la Encuesta Nacional Bicentenario -que realizan desde 2006 la Universidad Católica-GfK Adimark- muestra que la sociabilidad no es precisamente el fuerte de los chilenos.

Pese a ello, en 10 años ha habido una evolución. Mientras en 2006 solo el 12% de los encuestados pensaba que se podía confiar en la mayor parte de las personas, este año la cifra subió a 23%. Y quienes no están de acuerdo con esta afirmación, bajaron de 73% a 50%.

“Nuestro umbral de confianza en 2006 era escandalosamente bajo, tomando en cuenta el nivel de desarrollo que habíamos alcanzado. Quizás esta nueva cifra de confianza social nos coloca en la posición debida, pero todavía muy baja, en todo caso, para considerar que Chile es un país donde la gente confía en los demás”, analiza Eduardo Valenzuela, decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UC.

Pese a ello, a juicio de Vicente Espinoza, investigador del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES) y académico del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) de la U. de Santiago, el avance en el nivel de confianza desde 2006 es destacable. En su opinión, “podría responder a una mayor escolarización y a políticas de reconocimiento de las minorías y que favorecen la diversidad y la inclusión, lo que permite relacionarse y conocer mejor a otras personas”.

Lo público y lo privado

La encuesta -que abarcó a 2.018 personas mayores de 18 años de todas las comunas del país- abordó este año la sociabilidad en el barrio. Su conclusión es que en ellos “la cohesión social es muy baja”. El 67% de los entrevistados dice que en su vecindario cada cual vive su vida independientemente, y puestos en la hipotética situación de perder la billetera con un documento que indica su dirección, la mitad de los encuestados considera poco probable que si alguien de su barrio la encuentra se la devuelva (48% hombres y 51% mujeres).

Para Valenzuela, esta falta de confianza repercute en la percepción de inseguridad que suelen declarar los chilenos y en toda la estructura de relaciones.

“El deterioro de la organización de la vida social en contextos urbanos es quizás la fuente principal del temor”, señala. “Las relaciones con personas que no conocemos se resienten hasta el punto que falta incluso la cortesía necesaria, y también las posibilidades de cooperación y ayuda mutua. La falta de confianza explica mucho de nuestras dificultades para constituir barrios seguros y cohesionados”.

Espinoza, en tanto, cree que la vida independiente que declara la mayoría es consistente con el aumento de la comunicación a través de redes sociales virtuales.

Para Felipe Link, académico del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la UC e investigador del COES, la falta de cohesión social en Chile no es tan alta.

“Esta se ve más que nada en dos patrones de urbanización actual contrapuestos: grandes condominios o edificios densamente poblados y expansión hacia la periferia, en sectores con baja densidad poblacional”. En los primeros, dice, se privatizan o no se contemplan los espacios públicos, y en los segundos, la distancia y la movilidad en auto entre casa y trabajo atentan contra el encuentro con los vecinos.

“Otros estudios muestran que en barrios tradicionales, con densidades más razonables, todavía los niños juegan en la calle, hay confianza y relaciones de ayuda entre vecinos”.

A la luz de lo anterior, dice Link, es clave buscar estrategias de urbanización que fomenten el encuentro, como áreas verdes, espacios públicos, acceso a servicios y ciclovías.

Ambos investigadores optan por ver el vaso medio lleno: ante la pérdida de la billetera, la mitad de los encuestados ve posibilidades de recuperarla. Y cuando se ponen en el escenario de ser asaltados cerca de su casa, el 64% cree que es “algo probable” o “muy probable” que alguien del barrio le preste ayuda.

“La gente vive su vida, pero no por ello son personas en la que se desconfía”, concluye Espinoza.