[NOTA] Investigadora UNAB-COES Daniela Jara presentó su trabajo sobre la representación de los violadores de los DD.HH.

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[NOTA] Investigadora UNAB-COES Daniela Jara presentó su trabajo sobre la representación de los violadores de los DD.HH.

Publicado originalmente en Museo de la Memoria y los Derechos Humanos 

En “La memoria cultural de los perpetradores de violaciones a los Derechos Humanos en una sociedad Post-Conflicto”, Daniela Jara analiza el rol que ha jugado el informe de la Comisión Rettig en la representación ambivalente de los responsables por crímenes de lesa humanidad. El texto fue comentado por las profesoras del ICEI, Lorena Antezana y Karla Palma, quienes destacaron la novedad del enfoque y su aporte a los procesos de construcción de memoria histórica en Chile.

El viernes 21 de abril se realizó la segunda sesión del Coloquio Memorias en Conflicto, organizado por el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, el Doctorado en Teoría Crítica y Sociedad Actual de la Universidad Andrés Bello (UNAB), el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES) y el Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile (ICEI). En la ocasión, la investigadora COES-UNAB, y Doctora en Sociología de la Universidad de Londres, Daniela Jara, presentó su ponencia “La memoria cultural de los perpetradores de violaciones a los Derechos Humanos en una sociedad Post-Conflicto: Un examen crítico al informe de la Comisión de Verdad Rettig en Chile”.

Para Jara, la polémica que desataron los condenados por violaciones a los Derechos Humanos al pedir perdón en diciembre de 2016 en la cárcel de Punta Peuco, es una muestra de lo necesario que es repensar la figura del “perpetrador” en nuestra sociedad. La investigadora afirma que si, por un lado, el informe de la Comisión Rettig fue fundamental para reconocer públicamente a las víctimas de la dictadura y reafirmar la responsabilidad moral del Estado en los crímenes, por otro, contiene representaciones problemáticas para la constitución de la memoria, sobre todo por el carácter ambivalente con el que se refiere a los perpetradores.

Entre esas representaciones destaca la utilización de términos genéricos como “agentes del estado” o “militares”, para referirse a los violadores de los derechos humanos, así como el reconocimiento de militares, policías y agentes que murieron en enfrentamientos armados con la izquierda, como víctimas de crímenes de lesa humanidad. Para Jara, esto ha contribuido a la construcción de una cultura de la impunidad, ya que termina delineando una noción difusa y colectiva de la responsabilidad, además de perpetuar los pactos de silencio. En la misma línea, la investigadora destaca el modo en que el informe se refiere al contexto histórico como un clima de extrema polarización política, que parece justificar las violaciones a los derechos humanos. De esta forma, para Jara, el informe se pliega implícitamente al discurso determinista de las Fuerzas Armadas para quienes la dictadura era el único desenlace posible.

El texto fue comentado por las profesoras del ICEI Lorena Antezana y Karla Palma, quienes destacaron la originalidad del enfoque, y la importancia de repensar el modo en que la sociedad chilena establece responsabilidades por los crímenes cometidos en dictadura, y se hace cargo de la construcción de su memoria. Ambas académicas enfatizaron, además, el rol de los medios de comunicación en la difusión de informes como el Rettig y en la reproducción de representaciones que impiden aliviar la tensión histórica asociada a la dictadura. Esto, pensando además en el nexo que hace el texto de Jara entre el establecimiento de la responsabilidad por las violaciones a los derechos humanos, y la capacidad social de imaginar futuros más justos y éticos.