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[OPINIÓN] Cambio climático, la saga

Aldo Madariaga, Investigador postdoctoral en la línea Las Dimensiones Socioeconómicas del Conflicto

Publicado en La Segunda
Por Aldo Madariaga

(Texto original)

El mundo lleva los últimos años rompiendo récords de temperaturas. En Chile, las temperaturas medias estivales se han elevado en varios grados (2,7 para Santiago), y la escasez hídrica afecta hoy incluso a Valdivia. Hemos ingresado al top ten de los países más afectados por el cambio climático. Como en un escenario propio del cine de catástrofes, los desastres naturales nos lo recuerdan a diario. En el seminario “Chile ante el cambio climático” organizado recientemente por la UDP y el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES) tuvimos la suerte de conocer las tres primeras entregas de esta saga.

La primera entrega, la económica, enfatizó la necesidad de avanzar en medidas de mitigación y adaptación, aunque con realismo. Chile contribuye poco al cambio climático, y también es poco lo que puede ayudar a solucionarlo. En este sentido, subraya la necesidad de mejorar los instrumentos de medición e información existentes, de manera de estar seguros que los esfuerzos valdrán la pena y que no se sacrificará el crecimiento económico en vano. Después de todo, otros países podrían contribuir más y no lo hacen.

La segunda entrega, la política, ofrece una trama que –de modo muy hollywoodense- incluye escenas en que los personajes intentan salvarse unos a otros. Es la de los grandes acuerdos internacionales alcanzados en la reciente cumbre de París, que implican mantener en +2°C el calentamiento global, y que muestran avances importantes –aunque aún insuficientes- a nivel nacional.

La tercera entrega, la ambientalista, entra en un plano pesimista e infunde la duda si la entrega final tendrá un final favorable, especialmente en Chile, donde los efectos del cambio climático se potencian por efectos del modelo de desarrollo extractivista. Así, mientras el alza de la temperatura de los océanos afecta a las pesquerías, la acción directa de las empresas pesqueras ya las ha sobreexplotado o sencillamente colapsado. Lo mismo puede decirse de la crisis hídrica frente a la sobreutilización de agua para actividades agrícolas, mineras y eléctricas.  Por si fuera poco, estudios muestran que las medidas acordadas en París con suerte lograrán llegar a + 3,5 °C, con todas las consecuencias que ello implica.

El cine de catástrofes, siempre de gran taquilla, se caracteriza por sus desenlaces felices. El cambio climático no ha tenido tanto éxito de taquilla y su final está aún por escribirse. Cabe preguntarse si los ciudadanos nos sentiremos llamados a ser protagonistas activos de la entrega final, o si seguiremos haciendo como si esto fuera pura ficción.