[OPINIÓN] Contacto Social e Inmigrantes Peruanos

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[OPINIÓN] Contacto Social e Inmigrantes Peruanos

Publicado en La Segunda

(Texto original)

Los primeros resultados del Estudio Longitudinal Social Chileno (ELSOC) del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES) nos entregan datos muy reveladores sobre cómo interactuamos los chilenos con los inmigrantes peruanos, el grupo inmigrante más numeroso de nuestro país. Cuando le consultamos a los chilenos qué tan frecuentemente tienen contacto cotidiano con inmigrantes peruanos, un 26% menciona conocer personalmente una o más personas de este grupo, y un 35% reporta interactuar regularmente con inmigrantes peruanos. Estos números son bastante altos considerando el que los inmigrantes peruanos representan menos del 1% de la población total (CASEN, 2015). Cuando consultamos por la calidad de estas interacciones, las respuestas son claramente favorables: un 63% declara que en su experiencia la interacción con inmigrantes peruanos ha sido bastante o muy amistosa, y un 83% de los entrevistados afirmaron que nunca han tenido malas experiencias con inmigrantes peruanos.

Por otro lado, la encuesta también arroja resultados menos prometedores. Cuando le preguntamos a los entrevistados acerca de si “con la llegada de tantos peruanos Chile está perdiendo su identidad” un 39% afirmó estar de acuerdo. Cuando les consultamos si “con la llegada de tantos peruanos a Chile está aumentando el desempleo” un 57% estuvo de acuerdo. Esta sensación de amenaza no se condice con los números totales de inmigrantes que tiene nuestro país, pero –más importante aún– no se condice con las propias experiencias positivas de contacto que reporta la mayoría de los chilenos. ¿Cómo explicar esta aparente dualidad en las actitudes de los chilenos hacia este grupo de personas? ¿Cómo entender, por una parte, una frecuencia de contacto relativamente alta y de calidad, y por otra, niveles de amenaza social también altos?

Sospechamos que un elemento importante ha sido el tono generalizado con que muchos actores políticos y medios de comunicación se han referido al tema migratorio. Ya sea a través de alusiones, más o menos directas, de que entre la población inmigrante hay altas proporciones de delincuentes (cosa que no tiene apoyo empírico), o de que hay que expulsarlos si son sorprendidos cometiendo un ilícito, o el simple hecho de verlos en términos instrumentales (ej. como mano de obra) no sólo están promoviendo visiones que potencian los sentimientos de amenaza, sino que además menoscaban las valoraciones que surgen a partir de la experiencia social directa con inmigrantes, que a todas luces, tiende a ser positiva.