[OPINIÓN] La persistente desigualdad en Chile, La Segunda

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[OPINIÓN] La persistente desigualdad en Chile, La Segunda

Ernesto López

Publicada en La Segunda

(Texto original)

El COES presentó por primera vez los resultados de la Encuesta Longitudinal Social de Chile (ELSOC) referidos a temas de cohesión y conflicto barrial, temas que se relacionan con calidad de vida y las posibilidades de ascenso social que tienen los hogares. Esta encuesta realiza un seguimiento anual de percepciones a casi 3000 hogares a lo largo del país. Ya en su año uno, los resultados son sorprendentes.

En la zona norte (Tarapacá, Antofagasta, Atacama y Coquimbo) las tasas de estigmatización barrial y sentimientos de inseguridad y criminalidad en los barrios se perciben mucho más altas que en el resto del país, a la vez que los niveles de confianza entre vecinos, apego al barrio, sociabilidad y apoyo social están muy por debajo del promedio.

La situación empeora para los hogares de todo el país que tienen bajo nivel educación y capital social, y especialmente si residen en modalidad de arriendo y sometidos a una alta densidad barrial (que a nivel de zona censal supera los 350 habitantes por hectárea, pero que si se mide por edificio, puede fácilmente superar los 5000). Cerca del 25% de la población de más bajos ingresos corresponde a un “cluster” social sumamente concentrado en determinados barrios que cotidianamente experimentan estigmatización territorial, conflictividad barrial, criminalidad y sentimientos de inseguridad.

Todo indica que el norte, la explotación minera que le genera tanta riqueza a este país está estrechamente relacionada con el explosivo y desregulado crecimiento de las ciudades, proliferación de campamentos, inmigración internacional intensificada, e incluso complejas situaciones de racismo. Asimismo, a nivel de todo el país, la creciente tasa de arriendo de vivienda de los hogares (motivado por la proliferación de la construcción de edificios para “inversión”) y la tasa incremental de densidad residencial en los centros (“guetos verticales” como último ejemplo) son situaciones que han venido agravándose en el último tiempo, producto de una deficiente regulación pública y el control casi monopólico que tienen las empresas inmobiliarias. Una alta densidad residencial no es de por sí negativa, pero se empeora en los sectores más carenciados, cuando no existe acceso a servicios básicos (áreas verdes, salud, educación, etc.) y cuando los barrios incluso se componen de hogares transitorios con declaradas intenciones de mudarse a otro sitio.

Lo contrario ocurre en los barrios donde vive el 15% más rico del país, con mayor educación y capital social, y donde el suelo y la vivienda son más costosos, especialmente en Santiago.