[OPINIÓN] Representación Política y la Ley de Cuotas, por Catherine Reyes-Housholder

[NOTA] Investigador COES premiado como mejor Investigador UAI
diciembre 27, 2017
[CONVOCATORIA] Seminario “Nuevas Desigualdades Urbanas en América Latina: Conflictos, Resistencias, Fronteras y Actores”
diciembre 28, 2017

[OPINIÓN] Representación Política y la Ley de Cuotas, por Catherine Reyes-Housholder

Catherine Reyes-Housholder

Por Catherine Reyes-Housholder

Publicado en La Segunda

A partir de marzo de 2018, el Congreso chileno contará con un 22,7% de mujeres, un aumento significativo del actual de 15,8%. Este incremento se debe a la recién implementada cuota de género que prohíbe a los partidos postular más del 60% de los candidatos del mismo sexo.

Pero, ¿por qué una ley de cuotas? Primero, ayuda a igualar las oportunidades al buscar un cargo legislativo. El hecho de que los hombres históricamente han manejado la mayoría del poder político y económico crea barreras más altas para las mujeres al buscar estos cargos. Ellas tienen mayores dificultades en penetrar las redes políticas y en financiar sus campañas. La cuota sirve para incentivar a los partidos insertar mujeres en la política y otorgar mayores recursos a sus campañas.

Otro argumento pro-cuota se basa en la meritocracia, la idea de que los mejores políticos deberían gobernar. De acuerdo con éste, el talento político se distribuye aleatoriamente entre los hombres y las mujeres, una premisa apoyada por estudios científicos. Como los hombres y mujeres tienen las mismas capacidades, un sistema verdaderamente meritocrático tendría aproximadamente 50% de candidatos y 50% de candidatas.

El hecho de que en 2013 (previo a la cuota) más que 80% de los candidatos chilenos eran hombres debería llamar la atención. Sugiere que los partidos están nominando algunos hombres sobre mujeres más capacitadas para dichos cargos. La cuota incentiva a los partidos políticos reemplazar candidatos hombres menos idóneos por mujeres más aptas, aprovechando plenamente del talento político de la nación. En otras palabras, la cuota sirve para combatir el favoritismo histórico e indebido hacia los hombres, aumentando la competencia entre hombres y mujeres. Por lo tanto, la cuota ayuda a corregir debilidades en la meritocracia política.

Un tercer argumento pro-cuota se refiere a la representación sustantiva, o las políticas públicas. Muchos estudios han mostrado que las legisladoras promueven reformas “pro-mujer” más que los legisladores. Pero estas reformas benefician también a los ciudadanos hombres quienes tienen intereses en, por ejemplo, la educación infantil de alta calidad. Todos ganan.

La cuota chilena no solucionará todos los problemas políticos en Chile. No obstante, es razonable esperar a largo plazo efectos positivos en igualar oportunidades de buscar cargos legislativos, corregir fallas en la meritocracia política, y mejorar la representación de todos los chilenos y chilenas.