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[COES PRESENTA] Paula Luengo Kanacri

Paula Luengo

En esta oportunidad conversamos con Paula Luengo, quien fuera desde octubre 2014 investigadora postdoctoral de COES en conjunto con la Universidad La Sapienza de Roma y ahora es investigadora adjunta de la línea Interacciones Grupales e Individuales de COES. Ella es psicóloga egresada de la PUC y obtuvo su doctorado en la Universidad “La Sapienza” de Roma el 2011. En esta universidad, Paula ha trabajado estos últimos años como investigadora en el CIRGMPA (Centro Interuniversitario de Investigación sobre la Génesis y las Motivaciones de los Comportamientos Prosociales y Antisociales). Sus intereses de investigación están asociados con el estudio de determinantes individuales y sociales del comportamiento prosocial y su vinculación con la participación cívica desde una perspectiva longitudinal.

 Paula fue también post-doc del proyecto Parenting Among Cultures, financiado por el National Institute of Health (USA), focalizándose en el estudio del rol de las dinámicas familiares como antecedentes del comportamiento prosocial y la ciudadanía activa en más de 9 países del mundo. Ha realizado distintas estancias de investigación en el laboratorio de desarrollo social de Nancy Eisenberg (Arizona State University). Además es docente del Master en Prosocialidad de la Universidad Autónoma de Barcelona y ha sido consejera del Ministerio de Educación Italiano para la Evaluación del Sistema Educativo. Actualmente es investigadora principal del proyecto Cepidea para la promoción del comportamiento pro-social en contextos educativos en 3 regiones de Colombia y fue una de las coordinadoras de la misma investigación-intervención en Italia.

 ¿Cuáles son las principales preguntas de investigación que abordas en COES

 Mi interés principal actualmente es el micro-nivel de la cohesión social. Me acerco a esa temática desde una perspectiva dinámica a través de varias preguntas: ¿Cuál es la relación a lo largo del tiempo entre la actuación de comportamientos prosociales, la participación cívica y la cohesión social? ¿Son los comportamientos prosociales precursores del interés  por el bien común y, en definitiva, facilitan la construcción de una sociedad de iguales? ¿Cuándo sí y cuando no los comportamientos prosociales facilitan y fomentan una mayor cohesión social? Quiero entender los procesos individuales e interpersonales que explican porque pasemos del interés por el otro al interés por el bien común. Todo esto bajo la pregunta o bien el desafío de largo plazo: ¿cómo entender y promover una ciudadanía cohesiva (una ciudadanía que facilita la cohesión social)?

Para esto, gracias a un financiamiento Fondecyt  (junto con Gloria Jiménez-Moya y Patricio Cumsille del COES) y un equipo interdisciplinario de jóvenes profesionales, estamos implementando en escuelas de la RM un programa que hemos llamado ProCiviCo (Participación PROsocial y CÍvica para la COhesión social en Chile). Este proyecto experimental busca promover en el contexto escolar mayor cohesión social entre jóvenes de clases sociales distintas. Estamos tratando de verificar en la realidad un modelo teórico en el que a través del desarrollo de habilidades prosociales, del ejercicio de la empatía, de la superación de prejuicios sociales, de actividades de cooperación y proyectos de participación escolar, se pretende impactar en el ejercicio de una ciudadanía promotora de cohesión social, de reciprocidad e interdependencia, desde el aula de clases.

 ¿Cuál crees que podría ser el aporte a la sociedad de tu investigación? ¿Podría ser aplicado a políticas públicas?

 Con el ProCiviCo, por ejemplo, la idea es ofrecer evidencias empíricas acerca de este modelo, desde las cuales hacer recomendaciones para políticas públicas. Desde mi punto de vista no basta con crear condiciones estructurales que faciliten la cohesión. Es necesario comprender las motivaciones y mecanismos implícitos personales que están a la base de nuestra incapacidad de conectarnos entre grupos de clases sociales distintas. Un problema que está bien ilustrado en la película Machuca: Los conflictos sociales se originan en la “mente” de las personas. No atender a dimensiones más individuales, es decir el micro-nivel, es perderse no solo una parte importante de la fotografía, sino también implica obviar el origen de una posible resolución.

 Mi investigación ayudaría, desde el nivel aula-escuela, a comprender cómo y por qué los individuos son capaces de superar prejuicios y construir ambientes socialmente interconectados y abiertos a la diversidad. Aplicando modelos de promoción de cohesión social en contextos reales, desde la evidencia empírica, se podrá informar a las políticas públicas acerca de mecanismos relevantes a ser considerados a la hora de promover sociedades más inclusivas y menos excluyentes.

 ¿Cómo llegaste a COES?

 Gracias a Roberto González, que pasó a visitarnos a Roma, supe del nacimiento de COES e inmediatamente me entusiasmó. El espacio interdisciplinar y la temática me parecieron perfectos para los objetivos de investigación que me estaba planteando. Así en octubre 2014 inicié el post-doc en el COES en conjunto con la Universidad La Sapienza de Roma, el “Joint appointment Sapieza-COES”.

 ¿Qué experiencia dirías que te marcó para investigar en el tema que abordas?

 Una experiencia académica impactante fue haber tenido la oportunidad de participar en el estudio longitudinal de Genzano, de más de 25 años de investigación, conducido por Gian Vittorio Caprara. Haber aprendido de él y de su equipo me marcó definitivamente. Desde lo más personal, el contacto directo y trabajo conjunto congente en situación de exclusión social en Roma (inmigrantes y refugiados) abrió nuevas preguntas sobre la exclusión social, el asistencialismo, el rol de la reciprocidad y la simetría en las interacciones sociales.

 ¿Cuál ha sido la principal desventaja o dificultad que has enfrentado en tu carrera académica? 

 ¡Que los días tienen sólo de 24 horas! –ríe- además de eso la crisis financiera de Italia que afectó a las universidades, implicó desarrollar la investigación en condiciones muy complejas y precarias. Pero esto mismo desarrolló más mi creatividad como investigadora, creo. Hoy, lo que más me resulta difícil es conjugar (los tiempos de) la investigación misma y el ir desde el laboratorio a la realidad, a intervenir y crear buenas prácticas. Los investigadores podemos comprender y estudiar los fenómenos, pero “tocarlos” implica entrar en un entramado de complejidad no menor, algo que te estimula y desestructura constantemente.

 ¿Cuál consideras que ha sido el mayor logro en tu carrera como investigador?

 El haber aprendido, disfrutado y sufrido, del trabajo en equipo. Solo desde buenos equipos pude ayudar a implementar proyectos de intervención en contextos culturales muy distintos (Italia, USA, Colombia, Argentina y ahora Chile). Buscar pasar de una dimensión teórica y de investigación básica a una dimensión de investigación aplicada, de evidencias empíricas de buenas prácticas, es lo más fascinante. No sé si es un logro, pero sí una especie de horizonte que está delante.

 ¿Y el mayor fracaso?

 Un fracaso fue que lamentablemente no haya podido darle una mejor continuidad a un proyecto iniciado en Medellín para promover prosocialidad con niños de la calle. Eso aún me duele.