[OPINIÓN] El Pacto Global sobre migraciones y la pos-verdad

[PRENSA] Entrevista a Kirsten Sehnbruch en Radio Infinita por el Observatorio de Calidad del Empleo
2018-12-07
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2018-12-10

[OPINIÓN] El Pacto Global sobre migraciones y la pos-verdad

Cristián Doña-Reveco

Por Cristián Doña-Reveco

Publicado en La Tercera

En pocos días la comunidad internacional se reunirá en Marruecos para decidir la adopción del Pacto Global sobre Migraciones. Todos los estados fueron invitados a redactar este pacto, cuyo documento final fue consensuado por la comunidad internacional. Pese a esto ya hay varios estados que han decidido no firmar la adopción del documento final. No voy a criticar a los estados que decidieron restarse, más interesante es la discusión en redes sociales chilenas sobre la necesidad que Chile no adopte ese pacto. Para sus críticos, este pacto representa la pérdida de nuestra soberanía, obligación de aceptar migrantes indeseados, compartir nuestros derechos sociales, y dependencia de Naciones Unidas en estos temas, entre otros. En la era de la pos verdad, las versiones antojadizas sobre lo que dice o que se asume que quiere decir este documento son un caldo de cultivo para el surgimiento de populismos xenófobos y el aumento de estereotipos relacionados con la migración internacional.

Primero que todo, el sistema migratorio internacional no cambia mucho con la adopción de este pacto. Es más, para quienes consideramos que la migración debiera ser un derecho y los estados deben tener la obligación de incorporar de manera igualitaria a los inmigrantes, este Pacto puede resultarnos incluso conservador. Lo que hace este pacto es, principalmente, organizar a nivel global una serie de iniciativas y programas existentes en las distintas regiones sobre migración internacional bajo el “lema de establecer una migración segura, ordenada y regular”. Es decir, primero que todo, es un pacto no vinculante que parte del principio de soberanía de los estados y del derecho que tiene cada estado de definir su propia política migratoria solo con el compromiso que esta no sea arbitraria y que respete los derechos humanos de los inmigrantes. En el caso chileno, gran parte de lo convenido en el pacto ya forma parte de nuestra legislación. Es así que los temas propuestos están incorporados en la “Ley Zamudio”, en la Convención de los derechos de los migrantes, los acuerdos de la OIT, las opiniones consultivas de la CIDH y todos los instrumentos de Derechos Humanos firmados y ratificados por Chile desde 1948 hasta hoy. Es decir, lo que necesita Chile es una ley y política migratoria que parta de la base de estos instrumentos y que esté centrada en ellos.

Para mí, lo más importante de este Pacto son tres temas. El primero, el reconocimiento que todos los países son países de origen, de tránsito, o de destinos de migrantes. La migración, por tanto, requiere de discusiones multilaterales permanentes de todos los estados involucrados. El segundo, es la necesidad de generar fuentes de información y evidencias científicas sobre los beneficios y dificultades de la migración en todos sus niveles. Quienes llevamos años trabajando en este tema, sabemos que es necesaria más información, estadística y narrativa, y que la evidencia existe para demostrar que—en la gran mayoría de los casos—la migración trae beneficios indudables para la toda población. Ahí hay un interesante desafío. Los “migratólogos” debemos mejorar nuestra forma de informar sobre los resultados de nuestras investigaciones, poniéndolas a disposición del público de manera clara, precisas, y accesibles en su comprensión. Un tercer tema clave es la necesidad imperiosa que los medios de comunicación desarrollen formas de presentar la migración de manera que no refuerce o cree nuevos estereotipos sobre los migrantes. Esto no es un tema nuevo, la prensa tiene una responsabilidad importante en cómo se distribuye la información. Es necesario recordar que ser objetivo no significa escuchar de igual manera a ambos lados si uno de ellos está claramente equivocado.

En conclusión, al adoptar Chile el Pacto Global solo va a la par de nuestra propia legislación y de los compromisos ratificados desde antes que la migración fuera tema en nuestro país. Segundo, debemos desarrollar una mejor alianza y coordinación entre investigadores y prensa para para dar a conocer claramente los beneficios y complejidades que trae la migración. Así podremos disminuir estereotipos y permitir una participación plena de los inmigrantes en nuestras sociedades.