[OPINIÓN] Identidades políticas negativas: la clave para comprender las elecciones europeas

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[OPINIÓN] Identidades políticas negativas: la clave para comprender las elecciones europeas

Cristobal-Rovira

Por Cristóbal Rovira

Publicado por El País

Si bien es cierto que los votantes tienen cada vez niveles más bajos de identificación con los partidos políticos, se suele olvidar que el partidismo debe estudiarse en su dimensión positiva y negativa. Mientras que el partidismo positivo se refiere al apego psicológico de los votantes a un partido político, el partidismo negativo alude a la repulsión psicológica de los votantes por un partido político. Esta es una importante distinción analítica, a la que solo recientemente los académicos han comenzado a prestar más atención empírica para comprender el panorama político en países como BrasilCanadá y Estados Unidos. Después de todo, podría suceder que las identificaciones positivas sean bajas, pero que las identificaciones negativas sean altas.

De ser esto cierto, las identidades políticas negativas podrían ser claves en el resultado de las elecciones para el Parlamento Europeo que se llevarán a cabo prontamente. Para determinar si esto es efectivo, en conjunto con la Fundación Bertelsmann hemos realizado un estudio basado en una encuesta conducida por YouGov a 23.725 votantes en doce países europeos, en el que se incluyeron preguntas para medir el partidismo positivo y negativo. Una identidad política positiva se atribuye a aquellos encuestados que afirman que «definitivamente sí» votarían por un partido en particular en las elecciones tanto europeas como nacionales y regionales. A la inversa, en este estudio clasificamos a las personas como que tienen una identidad política negativa si han indicado en cada una de las tres elecciones que «definitivamente no» votarán por ese partido. La siguiente figura muestra el nivel promedio de identidades políticas positivas y negativas para cada uno de los seis grupos principales de partidos europeos que hemos analizado.

Fuente:
Encuesta realizada por YouGov para la Fundación Bertelsmann dirigida a ciudadanos en doce países europeos en enero del 2019

Tal como esperábamos, la mayoría de los partidos tienen un número bastante pequeño de partidarios fieles, los que están absolutamente seguros de que sí votarán por su partido en cada una de las tres elecciones preguntadas. En promedio, los partidos políticos en Europa pueden confiar en el 6.3% de los votantes como partidarios positivos. En contraste, la mayoría de los partidos europeos tienen altos niveles de partidismo negativo: 48.8% del electorado en promedio. Esto significa que grandes sectores del electorado están absolutamente seguros de que no votarán por ciertos partidos en cada una de las tres elecciones preguntadas. El hecho de que el partidismo negativo sea alto y el partidismo positivo sea bajo refuerza el argumento de que muchos ciudadanos no votan por el partido que aman, sino que más bien contra el partido que odian.

A pesar de que las identidades partidarias positivas están mucho menos extendidas que las identidades partidarias negativas, cabe señalar que los partidos populistas de extrema derecha tienen la mayor proporción de votantes con una identidad política positiva: el 10.3 por ciento de los votantes de los países europeos encuestados se identifican positivamente con un partido populista de extrema derecha. Dado que estos partidos promueven ideas controvertidas que usualmente provocan debates polarizados, no es sorprendente que puedan establecer una base leal de partidarios. Estos son votantes que presumiblemente tienen fuertes sentimientos a favor de la agenda programática defendida por estos partidos y, en consecuencia, están seguros de que votarán por ellos en cada una de las tres elecciones preguntadas en la encuesta.

Sin embargo, el gráfico también revela que existen diferencias importantes entre los grupos de partidos cuando se trata de sus niveles de identidades negativas. Los más odiados son aquellos situados en la extrema izquierda y la extrema derecha. Al polarizar el panorama político, los grupos de partidos en los extremos no solo generan una base sólida de fieles seguidores, sino que también un gran número de acérrimos detractores. De hecho, el grupo populista de derecha radical es en promedio el más antipatizado, con identidades negativas que se mantienen en un 52.8% del electorado. Al mismo tiempo, los partidos populistas de izquierda radical tienen en promedio 52.2% de identidad negativaEste es un hallazgo importante que muestra que para los partidos establecidos adoptar la retórica y las propuestas de estos dos grupos de partidos es una estrategia arriesgada, ya que la mayoría de los votantes rechazan firmemente los populismos radicales tanto de derecha como de izquierda.

Por su parte, los partidos políticos establecidos tienen en promedio niveles más bajos de partidismo negativo que los partidos populistas situados en los extremos. Esto es particularmente cierto en el caso de los partidos socialistas y socialdemócratas. Visto así, estos últimos probablemente están en mucha mejor forma de lo que piensan muchos analistas. Después de todo, el bajo nivel de partidismo negativo implica que este grupo de partidos tiene, en teoría, más espacio para crecer que los otros grupos de partidos, pero también significa que las ideas expuestas por este grupo de partidos probablemente generan menos polarización y, por lo tanto, puede ser poco claro para los votantes cuáles son los temas centrales que defiende este grupo de partidos.

¿Qué nos dicen estos resultados sobre la campaña electoral europea que recién comienza? En el contexto de la disminución del partidismo positivo en toda Europa, la movilización de identidades negativas podría jugar un papel cada vez más importante. Precisamente en la confrontación entre los partidos establecidos y los partidos populistas, la movilización de identidades negativas en Europa parece ser cada vez más importante.  En resumen, aunque parezca paradójico, los ganadores de las próximas elecciones europeas probablemente serán no aquellos partidos que son amados, sino que aquellos que no sean ampliamente rechazados y que simultáneamente sean capaces de politizar el malestar hacia las opciones extremas.