[PRENSA] Chile lidera en el índice de calidad de empleo en América Latina

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[PRENSA] Chile lidera en el índice de calidad de empleo en América Latina

Publicado en Pauta

Un nuevo indicador suma una evaluación multidimensional de lo que está pasando en el mercado laboral local. Pero el resultado es menos optimista de lo que parece, según Kirsten Senhbruch, la experta que elaboró el informe.

La pobreza se midió durante décadas a través de los ingresos de personas y hogares, hasta que fue evidente que ser pobre no es sólo carecer de recursos, sino también experimentar privaciones en otras dimensiones como vivienda, educación y salud, entre otras. Así, a partir de 2014 la pobreza oficialmente es medida como una condición multidimensional. ¿Será ahora el turno del empleo?

Así lo cree Kirsten Senhbruch, doctora en ciencias políticas y sociales de la Universidad de Cambridge e investigadora del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES). Ella lidera la iniciativa conjunta de ese centro y de la London School of Economics (LSE) para constituir un nuevo  Observatorio de la Calidad del Empleo que monitoree la evolución de este indicador en Chile y en América Latina.

“La calidad y la cantidad de empleo son dos factores que no están totalmente relacionados. Se puede tener toda la fuerza laboral trabajando, pero en empleos sin contrato, con jornadas extensas, con remuneraciones bajas, sin seguridad social. Puede haber crecimiento económico y que no mejore el mercado laboral”, comenta la experta.

Agrega que hoy existe consenso respecto de que la calidad del empleo es importante y que hay que medirla tal como se hace con la dimensión cuantitativa (participación laboral y desempleo). “Espero que el Gobierno haga lo mismo que lo que ya pasó con la pobreza, porque este observatorio pretende dar el mismo paso: no miremos solo cantidad, sino también calidad”, afirma.

Así, sostuvo que este indicador se puede publicar trimestralmente, anualmente o con los resultados de la encuesta Casen, ya que agrega información importante y complementaria al análisis de lo que está pasando en el mercado laboral.

Detalles del ranking

Esta es la primera vez en que se construye un índice de calidad del empleo en América Latina. Los investigadores plantean que el principal obstáculo para su concreción es la disponibilidad de información comparable de todos los países.

El indicador se construyó con datos regionales sobre tres dimensiones: la más importante son los ingresos, donde se estableció un monto mínimo equivalente a seis canastas básicas mensuales. Otra dimensión es la estabilidad en el empleo, que se subdivide en el tipo de contrato que tiene el trabajador y su duración. Se suman también las condiciones laborales en materia de afiliación a sistemas de seguridad social y extensión de la jornada laboral.

En cada dimensión se establece el porcentaje de personas de cada país que no logran el mínimo o punto de corte. El índice recoge el porcentaje de la fuerza laboral que no accede al umbral básico de calidad del empleo y la intensidad de esa deficiencia (si se ve privada en toda la dimensión o solo en parte). Según el índice, mientras menor es el puntaje logrado por el país, mejor es la calidad del empleo ya que hay el porcentaje de personas que no alcanzan los umbrales mínimos establecidos.

En América Latina, Chile obtiene 0,18 puntos, lo que lo ubica con la mejor calidad relativa de empleo en la región y refleja su mayor PIB per cápita y nivel de desarrollo humano. Le siguen Uruguay, Panamá y Brasil, lo cual no hace sino confirmar la correlación que existe entre los índices de pobreza de los países de la región y el porcentaje de personas que experimenta una deficiente calidad de empleo.

La experta comenta que los indicadores de calidad del empleo no se mueven de la misma manera que los relacionados con la cantidad. “Habitualmente mejoran lentamente a medida que avanza el nivel de desarrollo del país, pero se mueven súbitamente cuando ocurren cambios regulatorios, por ejemplo que se obligue a cotizar a los trabajadores por cuenta propia”, explica.

Lo que ocultan las cifras

Aunque sin duda puede haber satisfacción por el buen lugar que logra Chile en esta primera medición, Kirsten Senhbruch advierte que el país no está tan bien como se cree en calidad del empleo.

Explica que, por ejemplo, en el índice se usa el dato de afiliación a un sistema de seguridad y no de cotización, porque no existen datos comparables de la región para el segundo criterio. “Sabemos que muchos trabajadores no cotizan y las lagunas (tiempo sin cotizar) entre empleos formales son de cinco a seis meses. La gente está cotizando la mitad de su historia laboral. No se puede fundar un sistema de seguridad social sobre eso”, estima.

Añade que los datos del seguro de cesantía, al que acceden sólo trabajadores formales, revelan que un tercio de los afiliados tiene contrato a plazo que en promedio dura 10 meses y que los contratos indefinidos se extienden por tres años en promedio, “lo que no da estabilidad laboral ni permite proyectarse o capacitarse”.

Kirsten Senhbruch afirma que los resultados del Observatorio de Calidad del Empleo derriban la idea de que sólo existen dos tipos de trabajadores (informales y con empleo formal), ya que en este último grupo hay dos categorías: la de los profesionales que gozan de cierta estabilidad y la de “la mayoría de los chilenos que tienen empleos de mala calidad”.

Agrega que este problema afecta en mayor medida a los jóvenes, que tienen mayores tasas de desempleo y si se insertan en empleos de baja calidad “se les hace muy difícil avanzar, se cambian de pega en forma habitual y eso también genera que no coticen en forma continua”.

A su juicio, la manera en que vemos el mercado laboral “es absolutamente distorsionada”. Ello genera grandes problemas, como que al plantear reformas (previsionales, laborales) “no nos fijamos en las condiciones laborales de las personas”. Explica que el sistema de protección social que tiene Chile “no funciona y esto no sólo por la estructura de ese sistema, sino porque descansa en un mercado laboral es de mala calidad. Si los trabadores tienen mala calidad de empleo, si la protección social se basa en cotizaciones individuales de los trabajadores que son irregulares, entonces la protección social es relativa”.