[PRENSA] Semanas de 4 días y diferentes horas de entrada y salida, propuestas del Gobierno

[NOTA] Con éxito se desarrolló el Seminario Desafíos para el cambio social en Chile: el rol de las acciones colectivas y la participación política y ciudadana»
2019-05-02
[NOTA] DEMOSAL: las ponencias que no te puedes perder
2019-05-03

[PRENSA] Semanas de 4 días y diferentes horas de entrada y salida, propuestas del Gobierno

El gobierno puso en movimiento la segunda parte de la Modernización Laboral, una de las tres reformas estructurales (junto a la previsional y la tributaria) que busca impulsar en el Congreso.

Esta mañana, en La Moneda, el Presidente Piñera, el ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg, y el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, firmaron un segundo proyecto de ley de cambios a la legislación laboral que comenzaron con la reforma al sistema de capacitación y se espera que se termine con modificaciones a la reforma laboral del gobierno pasado.

El proyecto tiene tres ejes: flexibilidad para que los trabajadores y las empresas pacten jornadas de trabajo; ajuste de la legislación para las nuevas formas de trabajo (como aplicaciones); y normas pro inclusión de trabajadoras, personas privadas de libertad y discapacitadas.

Lo más novedoso viene por el lado de la flexibilidad laboral; se avanza en la idea de los trabajadores puedan acomodar de mejor manera sus jornadas con el resto de sus responsabilidades. Así, la ley hará extensivo para todos los trabajadores (en coordinación con sus empleadores) contratos de 4 días o 6 seis días, con diferentes horas de entrada y salida. Además, que las jornadas puedan variar según a lo largo del año, por ejemplo, alargarlas en invierno y acortarlas en verano.

En cuanto a quienes trabajan para las aplicaciones tecnológicas, se obligará a que emitan boletas de honorarios por los ingresos. Así, pagarán impuestos y deberán cotizar para su salud y previsión.

“Chile necesita con urgencia modernizar sus normas e instituciones. Lamentablemente muchos trabajadores se ven obligados a trabajar de forma precaria, informal o no encuentran un espacio compatible con su vida personal”, dijo el ministro Monckeberg, tras dar el anuncio en La Moneda. “Nuestra apuesta es que este proyecto abre muchas más oportunidades laborales”, agregó.

El ministro hizo énfasis en que todos los acuerdos de jornada laboral deben ser concertados con la aprobación de los trabajadores. Además, destacó que el proyecto también tiene elementos que buscan la inclusión femenina y de personas con discapacidad. “Este proyecto recoge muchas iniciativas parlamentarias, tanto de oposición como del oficialismo”, agregó el ministro.}

El gobierno también apuesta a que estas medidas puedan ser una herramienta para contrarrestar la automatización. “La tecnología nos da enormes oportunidades, pero también tremendos desafíos, estamos tratando de responder al desafío que está amenazando numerosos trabajos”, agregó el ministro Larraín. “Es importante para que la economía chilena pueda adaptarse”.

Larraín explicó que el costo fiscal de este proyecto “no es muy significativo”; $1.200 millones por año, que tiene que ver con la extensión del subsidio al empleo joven. Y no entregó cálculos sobre el impacto en el empleo. “Solo tenemos estimaciones preliminares”.

Positivo pero impacto acotado

Los expertos, en general, destacan los avances de este proyecto como positivos. “La adaptabilidad y flexibilidad es necesaria desde hace bastante tiempo. Y se va haciendo más necesaria en la medida en que se incorportan las mujeres y jóvenes al mercado laboral”, dice Cecilia Cifuentes, académica de la U. de los Andes.

Sin embargo, dudan de que estas modificaciones impulsen de forma significativa el crecimiento y el mercado laboral. “Los efectos en productividad y crecimiento a largo plazo, si es que tienen alguno, serán marginales. Puede que haya alguna mejora, pero marginal, en empleabilidad de algunos grupos como las mujeres”, advierte Dante Contreras, académico de la U. de Chile. “Que tenga un impacto en la productividad es difícil por una razón simple: el capital humano de esos trabajadores sigue siendo el mismo. Y el 53% de los trabajadores chilenos son analfabetos funcionales. Mientras eso no cambie es difícil que cambie la productividad y crecimiento”, agrega. Este capital humano, agrega, también sería necesario para hacer frente a la automatización. “Se requiere un capital humano flexible, no el horario flexible”, dice.

En cambio para Cifuentes, el impacto significativo no será en la contratación, pero sí en la productividad. Esto, ya que permitiría que los intereses de la empresa y de los trabajadores estén alineados. “También es positivo en productividad que trabajador sienta que tiene compatible diferentes roles de mejor forma”, agrega.

Desde sectores ligados a la oposición, Marco Kremerman, investigador de la Fundación Sol, tienen dudas y advierte quemás flexibilidad podría resultar en empleos más precarios, especialmente, por el bajo poder de negociación que tendrían trabajadores no sidicalizados.